Peñee ndu eme , Mainoí ijayvu Ygary reve

Aguyjevete! Escucha el silencio,
un colibri habla con el Cedro.
Camina la huella del anciano
como cachorro felino
la lengua suave toca su paladar
Peñee ndu eme

Maino-í iyaivu Yvyrá revé...

sábado, 30 de noviembre de 2013

Un saber en el legado oral de los abuelos mbya-


*Un saber ancestral que permite sobrevivir al pueblo mbya-guaraní: 

Estas palabras breves y condensadas del Opyguá Adrinano Benitez, aluden a la espiritualidad mbya en busca de una perfección espacial (Iwy Mara Ey,  "La tierra sin mal") trazada desde la perspectiva mesianica y millenarista que permite el Migrar (O´guatá) desde una revelación sagrada.

Luego otra mas singular,  para cada uno que busque el camino del teko porá -el buen vivir- alcanzado para los sacerdotes Karaí  en el Aguyje (la gracia).-

martes, 12 de noviembre de 2013

"Costeros de las ruinas"(documental) Efectos de represas en el pueblo misionero y Mbya-Guaraní


*El informe documental "Costeros de las ruinas", co-producido por revista superficie y Hombreperruno producciones, ofrece una aproximación a los gravísimos impactos sociales, ambientales, económicos y culturales ocasionados por la represa de Yacyretá en la localidad de San Ignacio, provincia de Misiones. Mediante documentos y testimonios de pobladores de comunidades indígenas Mbya Guaraní, oleros (fabricantes de ladrillos) y otros, "Costeros de las ruinas" evidencia la destrucción de formas de vida tradicionales y las estafas sufridas por las familias directamente afectadas.



http://www.youtube.com/v/ILsAgVNq7uQ?list=UUVRduWIxi6Ovjjj6i_Ols8A&version=3&attribution_tag=7xb6Us4-0h4eRsdXFyzP8Q&showinfo=1&autohide=1&feature=share&autoplay=1

viernes, 8 de noviembre de 2013

Y TU ( EL ARROYO) (2011)- Documental Mbya Guarani (Ka'asapa, Paraguay)


*Un documental (DUR.60´)  hecho por la UNESCO centrado en testimonios sobre la invasion sojera a los territorios mbya de Caa Zapa, Paraguay. Mensaje y demanda de "un nuevo re-ordenamiento sagrado sobre la tierra" para volver a situarse en el mbya reko y el teko porá.
 
http://www.youtube.com/v/O8ZiY4qDyww?version=3&autohide=1&feature=share&showinfo=1&autohide=1&attribution_tag=mkCv6uY0_TtTYkAJ91n6Zg&autoplay=1

miércoles, 16 de octubre de 2013

Reconocimiento a Museo "Che Ramoi" (Carlos Sosa;Aldea Jejy)



Reconocimiento al Museo mbya “Che Ramoi” –Carlos Sosa, Aldea Jejy-

Los días viernes 11 y sábado 12 de Octubre del año 2013 se llevó a cabo en la Biblioteca Pública De Las Misiones de la ciudad de Posadas, Misiones el 44º  Encuentro Internacional de Directores de Museos, organizado por la Biblioteca Pública De Las Misiones, la Junta de Estudios Históricos de Misiones, la Asociación Civil de Directores de Museos de la República Argentina y el Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología de la Provincia de Misiones, en donde se abordó la problemática atinente al desplazamiento de los bienes culturales, ya sea en territorio nacional o hacia o desde el exterior incluyendo las formalidades de habilitación de dichos desplazamientos, normas de embalaje, responsabilidades, coberturas y riesgos de tráfico. 

Antes de pasar a comentar lo ocurrido el día viernes 11 de octubre, es necesario -para entender lo allí ocurrido- que me remita a otra fecha para: el 6 de enero del año 2013 Enrique Acuña realizó la inaguración del Centro de Intercambios Culturales Guyra Retá, sede transitoria de la Asociación de Amigos Guaraníes AAGUA, para la cual invitó a un encuentro cultural entre Opyguas, caciques y amigos de las aldeas de Jejy, Yryapy y Pindo Poty en la que se llevó a cabo la exposición llamada "Muestra de Arte Mbya", organizada alrededor de la historia de las comunidades guaraníes a través de su música, fotos, videos, objetos y artesanías.

 El registro de la inaguración se encuentra publicada en el blog del Centro Cultural: AQUÍ Un efecto de esa "Muestra de Arte Mbya" fue la conexión que establecieron Martha Bordenave (Directora de Museos de la Provincia de Misiones), con Eliseo Sosa, cacique de la comunidad de Jejy y particularmente con Carlos Sosa, hermano de Eliseo, quien se dedica allí a construir diversos objetos de arte mbya y a exhibirlos en un espacio disponible dentro de la comunidad. A partir de ello Martha Bordenave  le propuso al cacique Eliseo Sosa la inscripción de dichos objetos y de dicho espacio en la categoría de "Museo" para que de esa manera forme parte del Patrimonio Cultural y la red de museos de la Provincia, con el fin de darle visibilidad oficial y turística, permitiendo así que haya visitantes que puedan conocer el arte mbya en su lugar de origen, la misma Aldea Jejy. La propuesta fue aceptada por la comunidad y la inscripción fue realizada, la comunidad decidió inscribir a su Museo con el nombre "Che Ramoi" (Nuestros Abuelos)

Volviendo al 11 de octubre, al mencionado "Encuentro..." Carlos Sosa (responsable del Museo “Che Ramoi) fue invitado por la la Asociación Civil de Directores de Museos de la República Argentina:, invitación que fue acompañada -por sugerencia de Martha Bordenave a la Asociación- de la entrega de un diploma de honor por su contribución y trayectoria en el desarrollo y conservación de la cultura. Carlos Sosa llegó el día viernes a las siete de la mañana a la Terminal de Posadas acompañado de Cornelio y Silvio Chamorro y de allí se dirigieron al Biblioteca Pública De Las Misiones. Christian Gómez y yo nos encontramos con ellos allí. El acto de entrega de diplomas de honor y distinciones a personas e instituciones se realizó ese mismo día a las 11:30 hs, Carlos Sosa fue quien inauguró el acto de entrega, recibió la placa con el diploma de honor y cuando parecía que no le iban a pasar el micrófono para que pueda decir unas palabras al respecto, el micrófono -luego de haber pasado por otra persona que le seguía en la lista de reconocidos y luego de que ésta dijo sus palabras en torno al reconocimiento recibido- el micrófono por fin le llegó a sus manos y pudo transmitir sus palabras:

"Para mí es positivo, porque nosotros, todos somos artesanos, pero Dios nos dá en cuenta esa historia ¿no es cierto? (señalando la diapositiva realizada por Martha Bordenave con las fotografías de los objetos que Carlos exhibe en el Museo "Che Ramoi").

Yo tallo mi memoria nomás, nadie no me enseñó. Pero antes de El Soberbio yo vivía sin calzado, sin ropa... y sufrimos... y por eso yo me crié ahí, tengo 53 años... Esa parte quería decir un poquito. Le agradezco a la señora Marta (Bordenave) que en primer lugar que le conocí y a Christian (Gómez). Eso nomás, nada más.

Por último quisiera agregar una resonancia de lo oído ese día: entre las personas que reciben su reconocimiento escucho decir al responsable de un Museo de la provincia que su museo había surgido por mera casualidad, relata que un día se hallaba excavando en un terreno de su ciudad con el fin de construir algo o de preparar el terreno para construir algo sobre él, ese día excavando se encontró con unas puntas de flecha, como no sabía nada sobre ellas consultó con personas expertas en el tema, éstas le informaron que eran flechas con más de dos mil años de antigüedad aproximadamente, pertenecientes a los guaraníes.

El responsable del museo continúo relatando su historia y la del museo pero a mí me quedó resonando las siguientes palabras "pertenecientes a los guaraníes" y a partir de ella me surgió, casi inmediatamente, la pregunta ¿la palabra "pertenencia" no es equivalente o sinónimo de "patrimonio"? Si ese señor a partir de allí supo que esas puntas de flechas pertenecen a la historia de los guaraníes ¿por qué no se ha contactado con sus descendientes para devolvérselas o al menos para preguntarles si están interesados en conservarlas ellos mismos? Pensé que esas eran preguntas que también serían inmediatamente formuladas por otras personas en el contexto adecuado, por ejemplo en un encuentro internacional en donde se abordase la problemática atinente al desplazamiento de los bienes culturales (su tráfico, su robo, su expropiación, etc.) pero cuando me di cuenta dónde estaba, llegué a la conclusión de que ese razonamiento era correcto, sin embargo, la realidad demostraba otra cosa.

A partir de ello podemos deducir que un acto oficial aloja contradicciones, paradojas y sobre todo intereses oficiales pero, de vez en cuando, alguien se puede valer de esas contradicciones y paradojas para introducir algo que subvierta el sentido instituido.- 

Posadas, 15 de octubre
                                                                                           
Germán Tor -miembro de la AAGUA-  

miércoles, 2 de octubre de 2013

Una primera estancia... por Fátima Alemán




                                                  Una primera estancia en Guyrá Retá

       Llegar a Guyrá Reta no fue un trámite sencillo para una platense acostumbrada a las rutas pampeanas: saliendo de Posadas capital en un ómnibus de la empresa Río Uruguay se llega luego de cinco horas y media a la localidad del El Soberbio. Luego, un trayecto de 40 km de tierra en una camioneta 4x4, que atraviesa Colonia La Flor (una pequeña localidad de chacras y casas adornadas por el fucsia de las azaleas), nos deja en la entrada de Guyrá Retá. 

El paisaje es un cambio sorprendente porque si bien Posadas tiene sus lomadas y el encanto de la vista al rio Paraná, atravesar Misiones rumbo al río Uruguay permite internarse en las sierras ondulantes para apreciar el  monte imponente que se mezcla inexplicablemente con las plantaciones de yerba mate, té o pino Paraná. 

Los cuatro días de estancia en la cabaña Guyrá Retá fueron además días de mucha lluvia y de un frío húmedo poco habitual para fines de agosto (parece ser que en los últimos años la “ola polar” oriunda del sur de nuestro país atraviesa el territorio argentino sin respetar los microclimas de cada región).

Pero el clima no hizo obstáculo para apreciar el verde explosivo de la Reserva Biosfera Yabotí,  ni para escuchar el canto de los pájaros al despuntar el alba. Es más, las botas cubiertas de barro rojo que me acompañaron en el trayecto a la aldea Pindó Poty (2 km de ida en bajada y 2 km de vuelta en subida) fueron testigos de una experiencia única, compartiendo charlas  -entrecortadas por mi respiración agitada por la caminata- con mis compañeros de estancia, Lucio y Dionisio.

Las visitas a la aldea fueron ocasión de conocer el increíble paraje donde 20 años atrás migraron algunas familias desde Tekoa Jeji, con el antecedente de un sueño de la anciana Kuña Karaí Victoria Almeida que funcionó como “revelación sagrada”, causa de mesianismo y migración entre ambos territorios. Si Ñande Ru habita en cada ser del monte, la disposición de las cabañas como un anfiteatro natural, permite que se lo aprecie y se lo celebre, incluso siendo un juruá curioso y fascinado por el poder de la naturaleza.

La hospitalidad del cacique Alejandro Benítez y su familia me hizo sentir por momentos parte de sus costumbres cotidianas: compartiendo el ritual del mate alrededor de una fogata en la choza de paja y barro, recorriendo el sendero de las trampas para cazar animales, escuchando un coro de niños en la casa del maestro Tito, apreciando las artesanías que cada familia expone ante el visitante, agradeciendo un almuerzo con pan casero y chorizos de la zona el último día bendecido por el sol de la selva.

Tambien tuve la suerte de compartir una larga charla con los adolescentes que cursan el secundario en El Soberbio, en una experiencia inaugural que pone a prueba la resistencia de una “interculturalidad” que sabrá de sus resultados concretos a futuro. Según supe por el maestro bilingüe, las costumbres de los mbya-guaraní están a salvo de la globalización tecnológica pero siempre y cuando la música hipnótica de sus cantos colectivos conserve su lengua y el español sea sólo un medio para el intercambio.-

Fátima Alemán




EL sentido del nombre propio como secreto de lo verdadero


Este breve segmento del documental ARANDU - sobre los nombres verdaderos- toma el testimonio entre otros de cacique Nicanor Benitez y el Opygua Rodolfo Chamorro de Pozo Azul.

El relato relanza preguntas acerca del porque el cuepro sano "se halla" cuando encuentre el nombre justo, verdadero dado por Ñande Ru. Un nombre que el opygua lee en cada niño pero puede errar; en la ceremonia del Mita Rery que coincide dice alguien aqui,  con la ceremonia de bendicion de frutos -el Ñemongarai-. EL enfermar es concebido entonces como una falla simbolica con en el nombre propio divino.

El nombre verdadero cosntituye a la "persona" (mbya) , un ser que coagula el cuepro con a palabra revelada que viene de su Dios. Vemos asi que el fundamento cosmogonico supera a la tradicion de el nombre civil -dado por el DNI- que es un nombre valido para el intercambio con el blanco.-

La logica del "teko achy" -mal vivir, enfermar - y del "teko pora"- en el teko comunitario -costumbre y radicion de conductas que hacen a la persona un "verdadero mbya"-  depende de ese don de lectura de la lengua de lo sagrado que toca un cuerpo.-


viernes, 23 de agosto de 2013

Jornada CULTURA, PSICOLOGIA Y DERECHO -en las comunidades originarias mbya guarani.-


 *Daniel Gomez, Fernando Kluge, Norberto-Tito-Benitez, Christian Gomez y Martha Bordenave con otros, en Santo Tomé-(Ctes.)
*Presentación de revista Fri(x)iones-

viernes, 9 de agosto de 2013

*"La naturaleza es el sujeto" .Entrevista a Enrique Acuña


 SOBRE LA ESPIRITUALIDAD GUARANI: "LA NATURALEZA ES EL SUJETO"




Presentacion del documental "La sombra del jaguar"  en el Teatro Vera (Corrientes).23 julio 2013.-

 Entrevista relaizadoa por Paulo Ferreyra- Fuente:  http://neeporai.blogspot.com.ar/2013/08/espiritualidad-guarani.html



Estuvo hace un tiempo Enrique Acuña presentando su documental “La Sombra del Jaguar”. Acuña es psicoanalista, escritor y documentalista. Su primer trabajo documental con los originarios fue “La Bruma -Tatachiná- que narra el conflicto cultural entre la comunidad Mbya guaraní de Pindó Poty y la interferencia de los funcionarios y médicos que lo asistieron. En esta charla hablamos sobre su reciente producción, La sombra del jaguar -Kuaray´a Chiví-, aspectos de la espiritualidad Mbya y cómo esta comunidad le abrió las puertas del tekohá. Además hablamos de los ecos de la cultura guaraní en Corrientes.


Por Paulo Ferreyra

paulo.ferreyra@yahoo.com.ar


- ¿Qué te llevó a conocer en profundidad la espiritualidad Mbya?

Después de haber filmado La Bruma –Tatachiná- que contaba los vaivenes de la enfermedad de Julián, un niño mbya que fue intervenido judicial y medicamente en contra de la decisión de sus padres y de su comunidad, quise saber algo más del origen de ese conflicto. Julián fue sacado de un hospital por sus padres que querían una curación según su creencia en el templo –Opy- donde el dueño –Opyguá- reza y cura. Ahí el Opyguá preguntó, escuchó lo que su Dios le dijo y comprendió que la causa es una “piedra en el corazón”. El cacique viajo muchas veces a Buenos Aires para que no se realice la intervención quirúrgica y eso puso en juego el conflicto intercultural. 


El Opygúa no explicaba aún el fundamento de esa revelación, solo la nombraba como autoridad. De modo que para nosotros los blancos la cosa se confundía con el sentido común. Una piedra podría ser un cálculo renal, etc. Para la cosmogonía mbya se trata en realidad de una “piedra” como un signo que oscila entre lo mágico y lo religioso. Es la consideración religiosa de la palabra como significante que enferma –piedra- y requiere de otra que cure –tatachiná-, por la eficacia de lo simbólico.

En este nuevo documental La sombra del jaguar profundiza la lógica interna de esa cosmogonía. Ellos dicen en un momento “nosotros para pasar en un territorio sagrado donde están los Dueños que dejó Nuestro-Padre (Ñande-Rú), tenemos que pedir permiso”. Ese permiso incluye el “no me mires, no me maldigas, solo estoy de paso por esta tierra, Ñande-Rú”. Quien no pide permiso está haciendo una transgresión y sale del “buen vivir” mbya, por lo que puede recibir una palabra maldicha, eso es “una piedra”, un maldecir dentro del lenguaje.


- ¿Qué es el buen vivir mbya?

El buen vivir permite la armonía comunitaria en el Tekó. El tekó es la norma de vida, la serie de cuidados y prescripciones para convivir con la alteridad de espíritus del monte. Es lo que permite funcionar en articulación entre un alma (cuya manifestación es lo simbólico de la palabra) y su cuerpo como soporte real. Es lo que conduce en algunos casos al “aguyje”, al estado de perfección al que solo acceden los Karai, los Señores del templo que preguntan, escuchan lo que dios dice y comprenden (He Porandú; ijayvú, ejendú). Se usa como medio un lenguaje esotérico de las “palabras-alma” (Ñe´é-porá), un guaraní pleno de neologismos (Ñe-é pyahu); diríamos una lengua fundamental con función poética y que solo ellos pueden captar en el caso de la revelación.


Lo opuesto será el “mal vivir”, lo imperfecto, que es el teko achy, propio de la vida cotidiana y terrenal. Por ejemplo hay una norma para poder salir a cazar: si se presiente por un sueño o un acontecimiento los signos de posibilidad entre el deseo y el contexto que se puede salir al monte, habrá que consultar al Opygúa en el Opy. 

El chaman interpreta el sueño y dice si es el momento justo. Requiere una interpretación oracular. Si Ñande-Ru abrió la puerta del corral donde están los animales, entonces habrá caza. Pero no se trata de la acción deportiva de capturar una presa, sino de un acto de recibir el envío divino ya escrito en la interpretación religiosa. Me explicaron una vez que la presa es aquello que viene “de la casa” de Dios, un don intercambiable que requiere un festín comunitario regulado por leyes fijas del ritual. Por ejemplo en la fiesta que ocurre cuando se caza y se comparte en el templo toda la comunidad un trozo de kochi (pecari), un animal que es interpretado como regalo de Ñande - Ru y la incorporación de su carne es una suerte de bendición.

Debo decir que al principio tenía cierta fascinación estando en el territorio del tekoha. Luego pude, pacientemente, entender la compleja red de sentidos de una causa totalmente desconocida a nuestra razón científica. Eso permitió atravesar la idealización que induce cualquier cultura diferente. Después de ese periodo febril uno cae en la extrañeza y algo cambia. Cuando estoy en una ciudad como Buenos Aires me aparto de esa vida reciproca al entrar al consumo en el discurso capitalista donde los bienes son regulados por el bien según nuestra tradición occidental, judeo-cristiana.


- ¿Cómo fue ese proceso para que ellos abrieran sus puertas interiores?

En nuestro caso – lo dije cuando se proyectó el documental en Corrientes– ellos entendieron durante la primera etapa que el ojo de la cámara forma parte de la construcción de un mensaje. Uno se hace por la ocasión, mensajero. Es decir, se modela artesanalmente ese mensaje que ellos construyen. Por momentos ocupé la función de testigo ante denuncias territoriales y por momentos el saber del médico, luego el amigo en la alianza de intercambios. Todo eso fue dando un clima de confianza. Muchos antropólogos, documentalistas, turistas, visitan las comunidades y no regresan. Ahí la carta, el mensaje o la voz testimonial, no llega a destino. Ñande tapé pa´u , el camino abierto, se cierra.


Por mi lado construí una amistad con unos pocos caciques, al punto que uno considera que su hijo puede ser mi ahijado, ahí se pone en juego la alianza de parentesco que describe Levi-Strauss. Por ejemplo, el padre decide que el hijo estudie con los blancos y luego algo de eso queda como marca de un intercambio aunque la cultura sea una sola, la que imponemos nosotros como hegemonía del “Juruá”- hombre de boca peluda –como ya decían los guaraníes en 1600 a los jesuitas que intentaron evangelizarlos. Hoy es sinónimo de la mentira. En función de salir de la mentira asistencialista de la iglesia y el estado a la supuesta pobreza espiritual o material, optamos por hacer una Asociación de Amigos Guaraníes (A.A.GUA.) con el lema: Ñande vya pave, mbya reko (compartiendo la alegría mbya).

Para llegar a enviar este mensaje convergen varias líneas de fuerzas. Alguien de otra comunidad nos daba la misión de llevar esa imagen construida en la película por ellos mismos al mundo juruá, pero es Dios el que decide que nos crucemos, con lo cual se terceriza y se calman las pasiones de amor-odio, o venganza: Ñande-Ru decidió esto. Los mbya son pragmáticos con el blanco porque están siendo segregados, atacados; en algunos países como Paraguay el etnocidio es evidente, son diezmados por la frontera envolvente de una economía extractora, el pino, la soja y su corte de empresas agroquímicas. Dentro de la comunidad, entre ellos, se juega otra cosa, perdura algo del Teko Yma –lo ancestral.-


- ¿Cómo es la relación que tienen los mbya con la naturaleza? Porque una cosas es lo que podemos hoy conocer a través de la bibliografía existente y otra cosa es el contacto directo de esta comunidad Mbya.



Mi primer aproximación con ellos fue desde el conflicto bio-ético en el caso de Julián y mis lecturas de influencia fueron los textos míticos de Ayvy rapyta que recogió León Cadogan, entonces mi pregunta era sobre qué era lo sagrado. Los mitos de origen; el mito del sol y la luna, los rituales del nombre y los frutos. Luego aparece la realidad empírica de esa comunidad, lo actual; donde observaba la trans-culturación irremediable de un proceso de adaptación con la sociedad dominante. 

Por una lado la resistencia a que no destruyamos el monte corazón donde esta su sangre espiritual. La cultura para ello es lo sagrado que tiene una práctica efectiva de curaciones, bendiciones y normas de buen vivir. Para nosotros el paisaje tiene valor estético pero no ético. Para ellos ese paisaje con un árbol, un animal o un salto de agua, todo eso tiene un alma, es decir una “intencionalidad” propia: la naturaleza quiere algo para alguien. Decir que “el paisaje tiene alma” –animismo- no es una frase al viento, cambia la perspectiva del “ser”. 


La naturaleza es el sujeto

Enrique Acuña se “encuentra” –se halla- en la comunidad Mbya. Comenzó a viajar de seguido y en un momento “el cacique advierte en mí un deseo de estar en un lugar”, cuenta Acuña. “Hicimos una cabaña que se llama Guyra Retá – tierra de pájaros – un territorio de transcultural, cuidado por los mismos mbya como un espacio para sus producciones como la artesanía”.
En la charla las palabras en guaraní salen solas, el vocabulario es preciso para hablar en los mismos términos mbya. La relación que tiene este pueblo guaraní con la naturaleza es muy complejo pero Enrique Acuña trata de sintetizarlo en pocas palabras. “La reciprocidad de la naturaleza y la cultura es muy compleja. Para poder entrar en eso es necesario invertir la percepción del sujeto y su objeto. El yo se mira a si mismo como un objeto de la experiencia. Es lo que plantea Descolla en su libro “Más allá de la naturaleza y la cultura” y se retoma en Brasil con el perspectivismo amerindio de Viveiros de Castro. Una planta ahora es el sujeto deseante, intencional, habla un lenguaje; lo estoy diciendo rápidamente”, advierte Acuña.

Únicamente en este contacto directo con la comunidad Mbya guaraní, Acuña pudo palpar de manera directa el valor de la palabra. “El valor de la palabra hablada implica un cuerpo que está vivo”, cuenta. “Un cuerpo que esta erguido. Ahí está la concepción principal que hay palabra sólo en un cuerpo que desea algo. El cuerpo acostado, enfermo, pierde esa concepción de estar en las “ñe´é porá”. Ese movimiento requiere lo vivificante que el humo del tabaco por ejemplo logra en la curación chamánica.” 

Otra cuestión es cómo se trasmite el relato sagrado de generaciones. La grafía de la lengua guaraní que la academia estudia nos sirve a nosotros para entender algunas cosas de diccionario, pero no sirve para garantizar la trasmisión de los preceptos mbya. Es una cultura ágrafa que privilegia el poder de la palabra hablada, un vocabulario que dice y hace.” 


“La espiritualidad guaraní en Corrientes es un mito”


En la provincia de Corrientes se habla de la espiritualidad guaraní, e incluso en el 2004 se declaró segundo idioma oficial de la provincia esta lengua ancestral. En esta charla planteamos sobre este efecto a Enrique Acuña quien inmediatamente afirma “La espiritualidad guaraní en Corrientes es un mito que se usa para plantear autonomías propias y orgullo de identidad. Aquí la gente no habla ya el guaraní, aunque hay que celebrar que en las escuelas se quiera valorar y difundir con un decreto. En Paraguay el 80 por ciento de la población habla guaraní y hay una población que directamente no habla castellano, eso es bilingüismo”.


“La espiritualidad guaraní puede ser usada políticamente para plantear autonomía, en la idiosincrasia de un supuesto “ser” esencial; de una provincia. La identidad es un cristal fácil de romper; no puede estar sostenida por igualar lengua=identidad. Un decreto actual intenta borrar otro del siglo XIX, del gobernador Juan Pujol que prohibía hablar guarani en las escuelas. Esto lo describe bien Gavino Casco en su libro Ava Ñe´é. (cometario en : http://la-chicharraviajera.blogspot.com.ar/2007_08_01_archive.html )

Haciendo un poco de historia Acuña advierte que en Corrientes queda algo de la cultura Paraguaya que aquí se adsorbió mucho antes de la guerra del siglo XIX. “La cultura paraguaya es lo que tiene la familia patricia correntina. La dependencia de corrientes con Paraguay fue enorme. Corrientes fue colonizada por los españoles en 1500. Son estrategias muy coyunturales, pero cocinar mbaipy no es mantener la cultura guaraní, ni mucho menos usar siglas en ese idioma para el marketing. Tal vez podríamos aprender algo de los abuelos mbya que aún quieren hablar de una modalidad del “ser” que nos divide en nuestras propias creencias”. Para más información sobre “La sombra del Jaguar” ver www.lasombradeljaguarmbya.blogspot.com